Corpacci y Jalil rindieron homenaje a la Virgen del Valle

Política 02/12/2017
La Santa Misa fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero diocesano.
Lucia misa virgen

Este viernes, en el tercer día del novenario, rindieron tributo a la Madre del Valle, la Gobernadora Lucía Corpacci, el Intendente de Capital, Raúl Jalil, junto con miembros de sus respectivos gabinetes.

La Santa Misa fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por sacerdotes del clero diocesano.
 
Luego de las lecturas, durante su homilía, Mons. Urbanc dio la bienvenida a los alumbrantes y rogó "que la Madre celestial los siga acompañando, protegiendo y fortaleciendo para que cada vez con más competencia, sabiduría, abnegación y amor estén al servicio del pueblo que les ha confiado la noble misión de gobernar”.
 
"La semilla cuando germina no hace ruido. Las plantas cuando brotan o crecen, tampoco. Lo que hace ruido es lo que se hace mal, a contrapelo del Reino de Dios. Por eso, la Palabra de Dios nos invita hoy a saber discernir, a distinguir entre lo que proviene del buen espíritu o del mal espíritu; qué lleva a la libertad y a la vida y qué lleva a la esclavitud y a la muerte”, expresó en un tramo de su mensaje.
 
También manifestó que "es conveniente que nos preguntemos ¿qué realidades descubrimos a nuestro alrededor que favorecen que crezca la verdad, el amor, la justicia, la paz, la fraternidad y la vida? También que indaguemos qué signos del Reino de Dios encontramos en nuestro corazón para cuidarlos y hacerlos crecer y fructificar. Para lograr esto, Jesús nos enseñó a rogar al Buen Padre Dios: ‘Venga a nosotros tu Reino’, no como mera dádiva, sino como tarea”.
 
En la parte final de su prédica, el Obispo se dirigió a la Madre del Valle: "Tú conoces nuestra fragilidad e inconstancia, nuestra indolencia y superficialidad, nuestra vanidad y mundanidad, ven y socórrenos en las horas de oscuridad, desánimo y desesperación, para que sepamos descubrir los signos de la presencia de Dios en medio de las vicisitudes de la vida y que no nos cansemos de recomenzar cuántas veces haga falta, teniendo la certeza de que contamos siempre con la misericordia de Dios y la asistencia del Espíritu Santo”.
 
Como en cada una de las celebraciones que se suceden a lo largo de las nueve jornadas de las festividades, los alumbrantes ofrendaron elementos que serán destinados al servicio de los peregrinos que llegan a los pies de la Madre del Valle; y acercaron los dones del pan y del vino.
Tras la comunión, todos los participantes elevaron su oración confiada a la Madre del Valle embellecida en su trono con hermosas flores.

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