Habilitan visitas en la cárcel donde está el gendarme argentino Nahuel Gallo

En una jornada marcada por la tensión y la incertidumbre, las autoridades venezolanas permitieron este domingo el ingreso de familiares a la cárcel de El Rodeo I, el centro de detención donde se encuentra el gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permanece incomunicado desde su detención ilegal en diciembre de 2024. Tras meses de hermetismo absoluto y prohibición de visitas, allegados de los presos políticos se agolparon en las afueras del penal, ahora rebautizado como Servicio Especial de Máxima Seguridad (CESMAS), a la espera de noticias concretas sobre posibles liberaciones.

La novedad surge tras conocerse ayer una serie de excarcelaciones en los penales de El Helicoide y Yare, lo que alimentó las expectativas de las familias que aguardan en las inmediaciones de El Rodeo. Entre ellas se encuentra la madre de María Gómez, pareja de Gallo, quien hace días permanece en el lugar buscando información sobre el oficial argentino. Hasta el momento, el gendarme no ha tenido ningún tipo de contacto con su entorno, privándolo de cartas, llamados o mensajes durante todo su cautiverio.

Griselda Heredia del Valle, madre del gendarme, expresó el sufrimiento que atraviesa la familia ante la falta de datos oficiales y la arbitrariedad del sistema venezolano. “No tenemos novedades de él. Todo es muy dudoso sobre lo que se sabe”, manifestó la mujer, quien agregó que viven este proceso “con mucho dolor”. La metodología del régimen consiste en avisar a los familiares apenas minutos antes de la liberación, dejando a los detenidos en puntos aleatorios, lo que profundiza la angustia de quienes esperan.

El testimonio de la madre refleja el impacto emocional de la detención y el calvario que significa desconocer el estado de salud de su hijo. “¿Imaginate criar a un hijo para esto? Es muy fuerte. Nunca pensé que nos iba a pasar esto. Es horrible, no tiene nombre. Es muy injusto que le pase a un hijo”, señaló Heredia del Valle. La situación de Gallo cobró mayor relevancia tras el relato de Iván Colmenares, un joven colombiano que compartió celda con el argentino y brindó detalles sobre las condiciones de reclusión en el centro de máxima seguridad.