Día histórico: los familiares de 90 caídos en Malvinas les rindieron homenaje en el cementerio de Darwin

Galerías de fotos 26 de marzo de 2018
Recordaron a los ex combatientes que fueron identificados el año pasado por la Cruz Roja. "Que sea el comienzo de más viajes", pidieron.

Soleado, frío, sin viento por la mañana. Fue un lunes que se ofreció más que generoso en las Malvinas para un acontecimiento histórico, y que además salió como se esperaba, de principio a fin. Cerca de las 8 de la mañana de este lunes los primeros familiares de los 90 caídos en la guerra, identificados el año pasado, entraban a un remodelado cementerio de Darwin para homenajear a sus seres queridos.

La llegada empezó con llantos desgarradores: "Ay, Dios, ay hijo mío, ¿dónde estás?", gritaba entre lágrimas y casi arrastrándose Julia, la mamá de Angel Benítez, uno de los soldados identificados por el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Las hermanas María Alejandra y Patricia González se abrazaban a la tumba de su hermano, el joven conscripto Néstor Miguel González, a cuya cruz le dejaron envuelto el poncho que dejó el joven en la casa paterna. Mirta Monzón, docente en el Impenetrable chaqueño, empezaba a armar con piedritas un "Te Amo" para Eleodoro Monzón, su hermano mayor, conscripto muerto en la última batalla de Sapper Hill y al que esperó en vano para festejar sus 15 años. La familia de Enrique Hüdepohl lloró a su caído. Su tumba se mostró a último momento curiosa: está compartida con restos aún no identificados.

Cada familia hacía su propio ritual. Unos se quedaban largo tiempo acostados en el piso con "el suyo". Y a los familiares que lo requerían les daban sillas para quedarse a contemplar las cruces. Pero no hubo una sola de las 230 tumbas que no fuera recorrida por el grupo.

Los familiares tuvieron los más altos honores militares de los británicos, por empezar, de la guardia escocesa que interpretó las melodías que escuchan en los funerales militares en los territorios del Commonwealth y ex colonias del Gran Bretaña. El comandante de las fuerzas británicas del Atlántico Sur, brigadier Baz Benett, fue la más alta autoridad militar presente. Además, el isleño Tim Miller se ocupó por encargo de la empresa Aeropuertos Argentina 2000 -que financió todo este viaje y la restauración completa del cementerio en 2004- de tener todo el lugar a punto, limpio, con flores de colores y rosarios nuevos.

El acto tuvo fuerte carácter religioso, tanto que hubo tiempo para rezar un Padre Nuestro y que los más creyentes comulgasen. Habló monseñor Enrique Seguí, arzobispo auxiliar de Buenos Aires y cercano al Papa Francisco. En su discurso, destacó la importancia de la "unidad y la paz" y parafraseó a Jorge Bergoglio cuando abogó "por la cultura del encuentro". También habló el un religioso británico.