River-Boca: todo el mundo se paraliza y América corona al campeón

DEPORTES 24 de noviembre de 2018
En el capítulo final, que determinara al nuevo rey de la Libertadores. Una revancha a todo o nada por la gloria, luego del empate 2-2 en la ida. Misterio por las formaciones.
Boca River partido Ida
Foto: Diario Popular.

La Copa Libertadores 2018 se quedará en la Argentina. De eso no hay dudas. Falta un “detalle” que no es pequeño por cierto: saber en manos de quién, si de River, que jugará de local en la revancha de la final, o de Boca, que tiene ganas de saborear un éxito resonante e histórico en la casa de su eterno rival.

La expectativa es enorme, propia de un cruce de esta magnitud en un certamen añejo y prestigioso.

Y las incógnitas planteadas buscarán respuestas a partir de las 17, cuando Millonarios y Xeneizes disputen el partido de vuelta, tras el empate en dos tantos que protagonizaron hace dos semanas en la Bombonera. La definición no presenta muchas variantes: el que gane en los noventa minutos de la revancha se adueñará de la Copa y de la gloria; en caso de que vuelvan a igualar -por cualquier resultado, ya que en esta instancia no cuenta el valor adicional de los goles anotados como visitante-, habrá alargue de 30 minutos, en dos tiempos de 15, y si la paridad subsiste en la prórroga, los tiros desde el punto del penal determinarán quién se consagra campeón.

El choque de ida fue vibrante, intenso, y desparramó emociones.

Boca todavía lamenta un par de cuestiones que no aprovechó como hubiese deseado: el hecho de haber estado dos veces en ventaja y la gran oportunidad que armó Carlos Tevez sobre la hora y a la cual Darío Benedetto no pudo ponerle moño. Franco Armani achicó, tapó el remate del goleador boquense y así cerró con candado el 2-2, tras un desarrollo en el que lo mejor de River fue su capacidad de reacción y su desempeño durante la media hora inicial.

Pero lo sucedido el domingo 11 de noviembre ya figura en el archivo.

Ahora los finalistas se enfocan en el Superclásico de hoy, el que, por lo que hay en juego y por la huella que inevitablemente dejará, será el más trascendente de la historia. No parece exagerada la consideración, ni le queda grande el rótulo al encuentro.

River, nuevamente con Matías Biscay en el banco debido a la sanción de Marcelo Gallardo, espera añadirle otra corona internacional al ciclo encabezado por el Muñeco. Boca, cuyos hinchas llenaron la Bombonera el jueves para lanzarles a los jugadores un mensaje de confianza, piensa en volver a obtener un título en ese plano, que le permitiría igualar las siete conquistas de Independiente en la Libertadores y despegarse del Rojo en la suma global.

Todo, sazonado con algunos condimentos picantes: los que aportan la tradicional rivalidad entre ambos, el arrastre que los identifica, el peso de las dos camisetas y la pasión que los une y los separa. Además, las incógnitas que rodean a las dos formaciones, ya que tanto Gallardo como Guillermo Barros Schelotto jugarán al misterio hasta último momento.

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