"Los partidos se ganan en la cancha", el mensaje del presidente de la Conmebol

DEPORTES 26 de noviembre de 2018
Alejandro Domínguez publicó una carta en donde estableció su postura respecto a la final entre River y Boca.
Alejandro Domínguez Conmebol
Alejandro Domínguez. Foto: NA.

El presidente de Conmebol, Alejandro Domínguez "anticipó" el destino que tendrá la segunda Superfinal de la Copa Libertadores a través de una carta pública en la que indicó que en el espíritu del organismo que tutela está establecido que "al fútbol no se gana con piedras ni agresiones, sino con los jugadores adentro de la cancha".

La extensa carta fue publicada a horas de la reunión que sostendrán mañana a las 10 en Luque, sede paraguaya de la Conmebol, los presidentes de River Plate, Rodolfo D'onofrio (ya llegó a Asunción), de Boca Juniors, Daniel Angelici (viajará mañana a primera hora) y el titular de AFA, Claudio Tapia, con el mencionado Domínguez.

El paraguayo escuchará el descargo de River, que girará en torno a que a diferencia de lo ocurrido en los octavos de final de la edición 2015 cuando se sancionó a Boca por un episodio de agresión a los jugadores riverplatenses con gas pimienta, ese hecho se produjo dentro del estadio "xeneize" y lo sucedido el sábado ocurrió fuera del anillo jurisdiccional riverplatense, por lo que la responsabilidad, aducen, fue de los organismos de seguridad.

Por contrapartida Boca pedirá directamente que le den por ganado el partido y que se lo consagre campeón de la Copa Libertadores por séptima vez, asociando justamente lo sucedido el sábado a lo ocurrido tres años atrás en la Bombonera.

El contenido completo de la carta de Domínguez tiene como eje fuertes críticas a la organización de esta Superfinal y también, fundamentalmente, la idea de la Conmebol sobre lo que deberá resolverse en este encuentro.

El texto completo de la epístola dada a conocer por Domínguez es el siguiente:

"El sábado 24 de noviembre será recordado en la historia del fútbol mundial por todas las razones equivocadas. Se suponía que debía ser una final de la Conmebol Libertadores para el recuerdo, la última en formato ida y vuelta. Al final terminó siendo un día que debe llenarnos de tristeza y vergüenza a todos; algo que debe desatar una profunda reflexión y una seria autocrítica en todos los estamentos, no solo del fútbol, sino de la sociedad.

A pesar del acuerdo previo de fair play firmado por los presidentes de ambos clubes finalistas y de todas las alertas emitidas desde Conmebol a los responsables de la seguridad, el estadio y los alrededores fueron escenario de una violencia irracional y aparentemente impune, hacia los jugadores, el público, los niños y las familias que se acercaban pacíficamente, las autoridades, los vecinos. Los acontecimientos vandálicos fueron penosos. La barbarie que se ha venido apoderando de nuestro fútbol colocó muchas vidas en riesgo.

Como presidente de Conmebol, puse mis mejores esfuerzos para velar por la integridad de todos: desde los jugadores hasta el público que esperó pacientemente que se resolvieran las penosas circunstancias ajenas al espectáculo y a la responsabilidad de Conmebol. Convoqué a las autoridades de ambos clubes, esperamos los informes médicos, revisamos los protocolos institucionales y finalmente, de acuerdo con ambos presidentes, tomé las decisiones para el bien de todos los involucrados.

En nombre de la Conmebol también es mi deber pedir cuentas a los responsables de garantizar la seguridad del evento y el orden público. Claramente fallaron los protocolos y las autoridades no estuvieron a la altura de las circunstancias. Ahora, lo que les queda es accionar inmediatamente para identificar, capturar y aplicar el rigor de la justicia a quienes causaron tanto daño.

También hago un llamado a los dirigentes de River Plate y Boca Juniors, a que entiendan que la responsabilidad que tienen en sus manos va mucho más allá de solamente defender sus colores y los intereses de sus socios. Ante todo, tienen una responsabilidad hacia el fútbol sudamericano, muchas veces desvalorizado y criticado en nuestros países, pero apreciado en todo el resto del mundo.

Lo mismo va para los medios de comunicación, a quienes pido respeto, ecuanimidad y perspectiva en la cobertura para informar correctamente al público, relatar los hechos, combatir la desinformación y desenmascarar las visiones interesadas y las percepciones erróneas.

En la Conmebol que presido, el fútbol no se gana con piedras ni agresiones. Lo ganan los jugadores en la cancha. Y más en Sudamérica con la calidad de nuestros futbolistas. En la Conmebol que presido se juega respetando al rival, teniendo el fair play como visión en la cancha, en las gradas, en la dirigencia.

Finalmente, hago un llamado a que todos los actores del fútbol sudamericano fijemos como prioridad y unamos esfuerzos para identificar, entender y combatir las causas y los actos de violencia que manchan nuestro fútbol. Hay mucho más en juego que un título deportivo. O todos los actores del fútbol sudamericano nos unimos para acabar con la violencia, o la violencia se encargará de acabar con el fútbol sudamericano."

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