Día del Mal de Parkinson: pronostican que en 11 años se va a duplicar la cantidad de pacientes

SALUD 11 de abril de 2019
Según datos epidemiológicos, el 2 por ciento de la población mundial de más de 60 años va a tener la enfermedad.
Mal de Parkinson

Hablar de 2030 parece remitir a un tiempo remoto, a un futuro lejano. Pero en tan solo once años, los estudios epidemiológicos pronostican que la cantidad de pacientes con Mal de Parkinson se van a duplicar en todo el mundo.

La explicación a este fenómeno es el crecimiento de la población y el aumento de la expectativa de vida a nivel global que hace que cada vez se vivan más años. “Se considera que el 2 por ciento de la población mundial de más de 60 años va a tener Parkinson y eso va a originar una gran demanda sanitaria en los próximos años”, reveló a POPULAR el doctor Máximo Zimerman, jefe de la clínica de ACV y de neurorehabilitación de INECO.

La enfermedad, que es neurodegenerativa progresiva y crónica, se caracteriza por el temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula o la cabeza, especialmente cuando la persona se encuentra en reposo. Pero también por la rigidez muscular y la inestabilidad postural que puede ocasionar caídas.

La disminución del tamaño de la letra es otro indicio, al igual que la depresión y hasta trastornos en el sueño y en el olfato. Es así que actividades cotidianas tales como entrar y salir de un vehículo o de la bañadera, ponerse un pantalón o mantener el equilibrio pueden convertirse en una verdadera tortura.

La enfermedad no distingue sexo, y si bien la población más afectada son los mayores de 60 hay algunos casos- como el del afamado actor Michael Fox-, en los que pueden presentarse antes de los 40 años. Sin embargo, no es frecuente que eso suceda.

Así como no se puede prevenir, tampoco se puede curar. Sin embargo, como en otras enfermedades, el diagnóstico y el tratamiento precoz son fundamentales.

Hoy en día, la terapia más utilizada es la levodopa que es la misma que se aplica desde hace muchos años. Es la indicada para la persona que se la diagnostica por primera vez pero no hay una fórmula matemática, por ende es el médico especialista el que debe dosificar artesanalmente la dosis de acuerdo pura y exclusivamente a las necesidades de cada paciente.

Hay varias reversiones de este medicamento: un gel intestinal, una droga que permite la ingesta de un solo comprimido en el día, en vez de las 3, 4 o 7 dosis; hay uno que viene en forma nasal otro sublingual, pero la droga es la misma.

“El tratamiento número dos es un medicamento que se da junto con la levodopa y se llama agonistas dopaminérgicos. Son más modernos, acompañan a la levodopa a estimular los receptores cerebrales de dopamina y aumentan la efectividad del tratamiento de forma significativa”, explicó a POPULAR el doctor, Conrado Estol, director de MECYC (Medicina de Corazón y Cerebro) y director de la unidad de ACV del Sanatorio Güemes.

En los últimos años, tomó notoriedad la cirugía para el mal de Parkinson que consiste en implantar un electrodo, algo así como un marcapasos, pero en el cerebro. A la intervención se la denomina estimulación cerebral profunda y permite mejorar algunos de los síntomas como el no poder caminar, estar duro, o tener temblor severo.

Si bien en su momento despertó gran expectativa entre las personas que padecen la enfermedad - como cada vez que aparece un método nuevo para alguna afección-, no todos los pacientes pueden aplicársela.

“Es un procedimiento reversible, pero cuidado porque es una cirugía, es invasiva y es sofisticada. Pocos se benefician con este procedimiento y es clave elegir al paciente indicado. Teniendo en cuenta siempre que no cura”, remarcó el especialista. Por lo general, la intervención aplica a personas que tienen años de evolución de la enfermedad, en general más de 10 a 15 años y ya no responden a los tratamientos farmacológicos.

Otra alternativa terapéutica es la rehabilitación neurosensorial, que permite mejorar las funciones cognitivas, del lenguaje, y que puede demorar el avance del mal de Parkinson.

Sin embargo, ambos expertos coincidieron en señalar que si bien los métodos son efectivos para tratar el problema, lo importante es demorar el avance de la enfermedad, ya que es muy difícil revertir los síntomas de un paciente muy afectado.

En ese sentido, subrayaron la importancia de hacer ejercicio, -en especial tango y tai chi- ya que, según varios estudios, además de disminuir el riesgo de tener Parkinson permiten enlentecer la progresión en aquellos que ya lo tienen.

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