La disidencia cubana, tanto la asentada en el exilio europeo como la que resiste dentro de la isla, se encuentra en pleno proceso de ebullición política ante lo que califican como una crisis sistémica sin precedentes en la historia reciente del país caribeño. En este contexto de extrema fragilidad institucional, el Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho “Cuba Próxima” presentó este jueves una ambiciosa y detallada hoja de ruta orientada a estructurar una transición política, social y económica integral para dejar atrás el actual modelo de partido único conducido por el régimen de Miguel Díaz-Canel.
“Cuba se halla hoy ante un punto de inflexión histórica. La crisis sistémica —manifestada en un colapso energético crónico, inseguridad alimentaria y una fractura del tejido social— ha desbordado al modelo actual. Ante un Estado paralizado, la inacción no es opción”, reza el manifiesto firmado por destacados intelectuales y activistas como Roberto Veiga y Michel Fernández. La propuesta esquiva la confrontación armada y aboga por una “Apertura Acordada”, definida como una transición transaccional basada en el realismo político, que se sostenga sobre pasos recíprocos, verificables y con amplias garantías de la comunidad internacional.
El plan estratégico del bloque opositor se articula sobre un doble eje coordinado de forma simultánea: un Diálogo Soberano Multiactor en el plano interno y un proceso de Normalización Estratégica con los Estados Unidos. Para destrabar la negociación con la dirigencia del Partido Comunista de Cuba y ganarse la confianza de los mandos militares, la plataforma promueve una Mesa de Negociación Política que implemente una Ley de Amnistía y Despenalización del Disenso. Este instrumento legal buscaría la liberación inmediata de los presos políticos garantizando, al mismo tiempo, que el estamento militar y administrativo actual perciba una alternativa segura basada en la justicia transicional y la reconciliación, evitando así purgas o persecuciones ideológicas en la futura democracia.
En la contraparte externa, y ante la renovada presión de la administración estadounidense de Donald Trump, “Cuba Próxima” plantea exigencias concretas a la Casa Blanca para aliviar de forma urgente el sufrimiento de la población civil. Entre los principales reclamos se destacan el levantamiento del cerco energético, la flexibilización de los viajes y las remesas familiares, y la apertura de la banca norteamericana para dar financiamiento a las empresas privadas de la isla.
Para evitar susceptibilidades en torno a la soberanía, los firmantes aclararon que no solicitan una “tutela internacional”, sino una mediación técnica y política de alto nivel comandada por democracias latinoamericanas y la Unión Europea, de modo que actúen como garantes legítimos del proceso institucional hacia las primeras elecciones libres.