En medio de una creciente escalada de tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva apeló a la ironía y ninguneó al jefe de Estado argentino, Javier Milei, al responder sobre sus recientes descalificaciones e insultos con la pregunta: “¿Quién es ese tipo?”.
La réplica tuvo lugar inmediatamente después de su encuentro con el presidente surcoreano, Lee Jae-Myung, y representó la primera manifestación pública del mandatario brasileño ante los cuestionamientos del libertario, en un gesto que buscó eludir la confrontación directa y le bajó el precio a la figura de su par.
El trasfondo del malestar desde Brasilia se originó durante la visita de Milei a San Pablo para el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro. En ese marco, el presidente argentino llamó “presidiario”, “ladrón” y “basura” a Lula, al tiempo que advirtió sobre un presunto “riesgo Lula” para la región. La postura agresiva del libertario derivó además en duras réplicas por parte de integrantes del gabinete brasileño, como el ministro de Hacienda, Dario Carnevalli Durigan, quien describió al líder argentino como “un payaso” y agregó: “No podemos tomar en serio las cosas que dice”.
La disputa se profundizó el domingo durante la apertura de la Exposición Rural, cuando el mandatario nacional acusó abiertamente a la administración vecina de financiar una supuesta campaña en su contra. “¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El Gobierno de Brasil, el 25% de los recursos salió de ahí”, denunció Milei. La ofensiva continuó el lunes en las redes sociales del Presidente mediante el reenvío de publicaciones de allegados y referentes oficialistas donde tildaron de “farsa” la postura del líder del Partido de los Trabajadores y ratificaron los señalamientos por sus pasadas causas judiciales.
Frente a la gravedad del cuadro, el gobierno de Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y convocó al representante diplomático argentino para transmitirle su repudio formal y solicitarle aclaraciones sobre lo sucedido. El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó los insultos como “graves e inaceptables” y sostuvo: “No existen antecedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, profiera semejantes agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas y el pueblo brasileño. Es sumamente lamentable que este infame episodio involucre al mandatario de una nación con la que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación, y que tiene en nuestro país a su principal socio comercial”.