Trump anunció un ataque a gran escala contra Irán y el control de su petróleo

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, conmovió el escenario internacional este jueves al anunciar que su país lanzará un ataque militar a gran escala contra Irán esta misma noche y adelantó que en un futuro “no muy lejano” tomarán el control de la isla de Kharg y otros puntos estratégicos de producción de hidrocarburos, bajo una metodología similar a la implementada en territorio venezolano.

La fuerte advertencia del mandatario norteamericano se produjo en plena jornada de inauguración de la Copa del Mundo 2026, certamen en el cual los Estados Unidos reviste la condición de país coanfitrión, y se conoce apenas horas después de que las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaran una serie de bombardeos contra posiciones iraníes en represalia por el derribo de un helicóptero de su bandera en el estratégico estrecho de Ormuz. A través de una publicación difundida esta mañana en sus plataformas virtuales, el jefe de la Casa Blanca fue tajante respecto del despliegue bélico al manifestar que “Estados Unidos atacará a Irán (¡cuya Armada, Fuerza Aérea, Radar, Defensa Antiaérea y todas las demás formas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han DESAPARECIDO!), MUY FUERTE ESTA NOCHE”.

En el mismo mensaje de su autoría, el líder republicano explayó los planes geopolíticos y económicos que tiene previstos para la región de Medio Oriente de cara a los próximos meses. Al respecto, Trump precisó que “en algún momento en un futuro no muy lejano, tomaremos la isla de Kharg y otros puntos de infraestructura petrolera, y asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, de forma similar a como lo hemos hecho con Venezuela, lo cual está funcionando de maravilla tanto para Venezuela como para los Estados Unidos de América”.

La denominada isla de Kharg se encuentra ubicada geográficamente en aguas del Golfo Pérsico y reviste un carácter vital e indispensable para el sostenimiento de la economía interna de Irán, debido a que en sus instalaciones portuarias y de almacenamiento se gestiona de manera aproximada el 90 % de las exportaciones totales de crudo que realiza esa nación. La superficie de dicho territorio insular representa cerca de un tercio del tamaño del distrito de Manhattan y fue calificada por diversos funcionarios del Gobierno de los Estados Unidos como el auténtico “centro neurálgico de todo el suministro de petróleo iraní”, debido a que posee muelles de gran longitud que se adentran en canales profundos con capacidad para albergar de manera simultánea a los barcos superpetroleros comerciales más grandes de la navegación mundial.

De acuerdo con informes de inteligencia difundidos por la cadena de noticias CNN a principios de este año, los principales asesores de la Casa Blanca sostienen de manera unánime que una eventual ocupación efectiva de la isla por parte de tropas norteamericanas “levaría a la bancarrota total” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI). Si bien Donald Trump había expresado públicamente en declaraciones anteriores que el enclave de Jarg “no estaba entre sus prioridades” inmediatas, la postura de avanzar sobre esa franja de tierra data de finales del siglo pasado, dado que en una entrevista concedida al periódico británico The Guardian en 1988 el magnate ya contemplaba dicha posibilidad militar. En aquella oportunidad, décadas antes de acceder a la primera magistratura, el actual presidente había asegurado de manera tajante: “Si una bala impactaba en uno de nuestros hombres o barcos, yo causaría estragos en la isla de Kharg. Entraría y la tomaría”.

La decisión de avanzar con la ofensiva generalizada se precipitó luego de que este martes el Comando Central estadounidense (Centcom) ejecutara bombardeos sobre objetivos militares iraníes en carácter de represalia por el ataque perpetrado el lunes contra la aeronave norteamericana en la zona del estrecho de Ormuz. El titular del Poder Ejecutivo ya había anticipado a principios de esta semana que la agresión del régimen islámico recibiría una inmediata e inevitable contestación por la vía de las armas al sostener que “Estados Unidos debe, por necesidad, responder al ataque”, en tanto que los mandos castrenses desplegados en el área de Medio Oriente concluyeron a través de un informe oficial que “la misión es una respuesta proporcional a la agresión iraní injustificada”.

El resurgimiento de los combates y las declaraciones cruzadas quebraron definitivamente la tregua temporal que ambos países mantenían en el marco de las conversaciones para sellar un acuerdo definitivo de paz. El propio Trump había señalado el martes que el proceso de negociación se hallaba en su “fase final” para alcanzar un compromiso al que tildó de “un acuerdo muy, muy bueno”, con un horizonte de anuncio estimado en dos o tres días, pero la situación en la región sufrió un drástico deterioro ante la intensificación de las hostilidades cruzadas entre los Estados Unidos, Israel e Irán, motivadas fundamentalmente por el avance del ejército israelí sobre territorio del Líbano y las operaciones operativas de la milicia terrorista Hezbollah.